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AVE INTUITIVA
a la memoria de Ada Díaz
Manos que hilvanan flores
flores que construyen poemas
poemas que nombran a la noche
noche que atraviesa el silencio.
Ella conocía los secretos de la Palabra
sus laberintos, pasadizos y atajos.
Ella sabía del ímpetu del huracán
del sosiego de la espera
de las disonancias del tiempo
cuando se detiene.
Ella sabía, madre de la vigilia
que detrás de una puerta entornada
sobrevive la esperanza.
Pero ella, ella sabía del amor
del dar sin importarle el canje
de la escucha, del abrazo.
Y la Poesía, que conoce bien
los intersticios del alma
un día la llamó por su nombre
y de sus aguas profundas
ella escuchó la melodía
de la mañana.
Y allí se sumergió
confiada, dúctil e intacta
niña y mujer
-ave intuitiva-
con la convicción del sueño
y la potencia del rayo.
Ada, breve tu nombre
inmenso el recuerdo.
Ada tu risa
Ada tu fortaleza
Ada tu tenacidad
Ada tu pasión
Ada tu serena mirada
en el turbulento desván
del mundo.
Ada tu lámpara
Ada tu música
Ada tu humeante café
Ada tus ríos
tu Córdoba natal
tus hijos, tus nietos
tus hermanos
Ada tus amigos.
Ada nuestro corazón
hoy se complace y reposa.
En este lugar
como solías
sabiamente decir:
la Poesía
de nuevo está de fiesta.
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